| DEAD CAPO |
DIAGNÓSTICOS
ESPECIALIZADOS. |
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Clínico // Últimas
y próximas intervenciones // Diagnósticos especializados
// Radiografias |
|
| Los
especialistas han diagnosticado: “Modernos
en tiempos de posmodernidad. Lo más transgresor que ha parido el
jazz patrio en años” “Gustan
tanto al público hardcore, como al del pop y al del rock.”
"Etiquetarles
sería cortar alas creativas a un lenguaje, de primeras, propio"
"En
España faltaba un grupo como éste, que supiera explorar
la parte más gamberra y fresca del jazz”. ”Terminarán
creando moda.” "Es posible que no sean los mejores músicos de jazz de la historia; como que su música necesita de un ajuste. Pero tienen un concepto claro de lo que pretenden y están dispuestos a batirse por ello. Dead Capo son el mejor antídoto para un jazz con urgente necesidad de salir al exterior. Su nombre adquiere ya resonancias míticas en el subsuelo musical. A lo que hacen se lo conoce como hit underground tan underground son que pocos saben de su existencia. Eso sí, quienes les conocen les son fieles. Eran tantas las ganas de agradar por parte de los de arriba, y de las de disfrutar por los de abajo, que unos y otros pasaron por alto la deficiente calidad de un sonido que acalló al mefistofélico Javier Adán, verdadero eje y motor de la música del quinteto. En grupo tan plagado de referencias cinematográficas como el que nos ocupa, la guitarra de Adán recorre la línea que va de Sergio Leone a Tarantino. Tocan Charada de Manzini, y a Bernard Herrmann –Madeleine, North by Northwest- sin salirse del libreto. Con Ornette Coleman se toman sus libertades quizá porque la mejor forma de mostrarle respeto al maestro del free jazz consiste en ser irrespetuosos con su música. También tocaron su propia música, piezas como Capuccino Commotion o Hot Dog Night, que sus fans se saben al dedillo. Proyectaron imágenes al tiempo que tocaban y por momentos parecía que cada cosa iba por su sitio, la imagen y la música. Instalados sobre escenario tan señalado
como el del San Juan Evangelista, defendieron su derecho a ser
considerados como lo más transgresor que ha parido el jazz patrio
en tiempo. Modernos en tiempos de posmodernidad: Dead Capo
transgreden sin provocar quizá, porque no están los tiempos
para provocaciones. Su originalidad surge de un estilo que combina
todos los estilos de jazz con los estilos que no son jazz.
Copian y consiguen que, cuando copian, suene a nuevo. El camino
apenas lo acaban de comenzar." José
María García Martínez En cuanto a los madrileños Dead Capo, su música tiene múltiples herencias que se muestran con nitidez en el directo. Abundan las arquitecturas desgarbadas de la extinta Kniting Factory, y en particular de Marc Ribbot y John Zorn. Y es partiendo de las dos últimas referencias donde encuentran lo más sugerente de su oferta. Por el momento, Dead Capo siguen siendo la revelación. Luis Martín (ABC). Titular: “La revelación de Dead Capo” una formación atrevida y sin otra afiliación partidaria que la que sale de su inspiración, hace una madeja holgada y eufórica con todos los elementos cruzados de la cultura musical contemporánea, colocándose en una encrucijada entre los compromisos olvidados de Albert Ayler y las invenciones vivas de Bill Frisell. Begoña Lasa (GARA) Dead Capo construye un esqueleto de rock (y funk) al que cubren de una vestimenta jazzística de corte free apaciguado; de trasfondo el imaginario del cine norteamericano de serie B. El asunto cuaja suficientemente y, de esta forma, la presentación deja ganas de conocer más. José María García (CUADERNOS DE JAZZ) Música instrumental rica y perspicaz, dotada de ironía y equipada para cubrir un ambicioso espectro. Ahora mismo, una propuesta única en el firmamento nacional, probablemente la más articulada y creativa instrobanda del país. Jaime Gonzalo (RUTA 66) Se acepta una escucha complaciente y completa y otra más profunda que repare en los detalles escondidos de tres geniecillos que se han marcado un disco tan inclasificable como intenso. Jorge Obón (MONDO SONORO) "Díscolo" podrá satisfacer a neófitos y a aquellos que recuerden gratamente, sin ir más lejos, el romance que vivió la nouvelle vague con el jazz (la fantástica "Capuccino Commotion"). César Estabiel (ROCK DE LUX) Sólidos en el funk y sedosos en el ambientmex, su lúcida propuesta rasga la estrechez de nuestra escena. Carlos López (LA LUNA de El Mundo) Un primer trabajo que divierte y que, de una manera inconsciente y loca, enamora. José Manuel Sebastián (PLUS.ES)
Menos experimental que Insecto (ver Ruta 135) pero igualmente heterodoxa, la nueva banda del batería y ex My Criminal Psycholovers- javier Gallego ahonda en lo que en aquellos servía sólo de referencia espiritual, el jazz, entoces extraviado en una críptica cirujía no wave. Asociados también en la dirección de su propio sello, Pueblo Records, que se especializa en propuestas de riesgo comercial y creativo, Gallego, el guitarrista Javier Adán y el contrabajista Javier Díez-Ena han dado cuerpo en Dead Capo a una banda de rock que bajo prisma swing organiza un compacto y diversificado discurso. Para ello, el trío madrileño se ve ayudado por ocho músicos invitados, entre ellos Markus Breuss de Clónicos y Nacho Mastretta, de los cuales cinco tocan instrumentos de metal y dos teclados, responsables indirectos de que la vocación de moderna big band que propulsa a Dead Capo se materialice en música instrumental rica y perspicaz, dotada de ironía y equipada para cubrir un ambicioso espectro. Citados por el propio grupo, nombres como, Mancini, Morricone, John Zorn, Don Ellis, Duke Ellington o John Lurie pasan por el filtro de <<Díscolo>>, rehogados en vibrantes arreglos y sólidas orquestaciones de cool y be bop, prolijo escenario de imaginativos solos, camaleónico en su cambiante transitar por pistas funk, parajes fronterizos e imaginario celuloide cinematográfico. Ahora mismo, una propuesta única en el firmamento nacional, probablemente la más articulada y creativa instrobanda del país. Jaime Gonzalo CRÍTICA ROCK DE LUXE Hace ya unos seis años, Insecto aparecieron en escena como un intento fugaz de acercar las formas flexibles del jazz al entonces consumidor de indie rock o noise-pop. Diversos motivos no lo permitieron. Un guitarra delirante, un batería obseso de los matices y un saxo con libertad para moverse por todo el campo les colocaba bien cerca de los primeros Lounge Lizards, los de John Lurie y Arto Lindslay. Pero las buenas intenciones se quedaron en eso. Ahora, con la lección aprendida, resucitan con algunos cambios en la formación. Pero Dead Capo no es insecto. Cierto que volvemos a acordarnos del combo de John Lurie, pero por razones más precisas y satisfactorias. "Díscolo" es un disco que no oculta su devoción por Ornette Coleman, John Zorn o Miles Davis, pero lejos de servirse de ellos para justificar un score hermético y/o vacuo, los madrileños se empeñan en colocarlo a pie de calle siguiendo a otro de sus grandes maestros, Charles Mingus. Es jazz; son ganas de romper moldes con vocación popular. Y así como buena parte de los discos que se venden con el sufijo o prefijo "jazz" no se ganan el interés de los "amantes del género" porque están montados para ser consumidos sin esfuerzo por un público pretendidamente inquieto que nunca compraría un disco de Impulse! o de Atlantic, "Díscolo" podrá satisfacer a neófitos y a aquellos que recuerden gratamente, sin ir más lejos, el romance que vivió la nouvelle vague con el jazz(la fantástica "Capuccino Commotion"). César Estibiel CRÍTICA MONDO SONORO Cuando un grupo hace un disco retorcido, como fue el debut de Insecto, y se queja porque la gente dice que es retorcido, pueden pasar dos cosas: o vienen de Marte ellos, o el público. Ésta vez más bien, se trata de una tercera opción: los marcianos somos los periodistas. Y no es una autocrítica, sino que Dead Capo son el nuevo proyecto de unos que antes se llamaban Insecto y nos hicieron jugar con etiquetas peligrosas de las de echar a correr y no parar. Ahora, sin embargo, han quemado sus discos de no wave y dicen que son la orquesta (inexistente) de Henry mancini, para echar mano de la vena pícara y festiva con la que reinventarse en una explosión de influencias de los últimos cuarenta años (desde John Zorn a nuestro Mastretta). eso sí, Dead Capo son un trío (guitarra, contrabajo y batería), que en "Díscolo" se dejan acompañar por vientos, teclados y hasta un Dj. o lo que es lo mismo: se acepta una escuchas complaciente y completa y otra más profunda que repare en los detalles escondidos de tres geniecillos que se han marcado un disco tan inclasificable como intenso. Jorge
Obón
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